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Tu futuro está en las preguntas




¿Qué pasará cuando las máquinas no solo nos den respuestas, sino que también decidan qué preguntas merecen ser hechas?


En 2025 cualquier duda se disuelve con un clic. Google, la IA y los algoritmos nos han acostumbrado a respuestas instantáneas, precisas y, sobre todo, cómodas. 


Pero en esta avalancha de certezas, algo inquietante sucede: estamos perdiendo la capacidad de preguntar. Y sin preguntas, el pensamiento se atrofia.


Las respuestas son conclusiones; las preguntas, comienzos. Los grandes avances de la humanidad no surgieron de certezas, sino de dudas: Newton preguntándose por qué cae una manzana, Turing cuestionando si las máquinas pueden pensar, Picasso desafiando qué es realmente el arte. 


La inteligencia artificial puede procesar datos mejor que cualquier humano, pero aún no sabe dudar, intuir ni desafiar sus propios límites.


En un mundo donde todo parece estar resuelto, la clave no está en lo que sabemos, sino en lo que aún no nos hemos atrevido a cuestionar. Porque las respuestas nos dan comodidad, pero solo las preguntas nos dan futuro.


Así que dime: 


¿Qué preguntas no estás haciendo? 


¿Y si lo más importante no es lo que sabes, sino lo que aún no has imaginado?

 
 
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